Carta de un hombre con una enfermedad degenerativa: «Aceptemos este confinamiento con la alegría de estar juntos»

(Ref abc.es)

Hemos estado confinados varios meses y esperemos que no vuelva otra ola de la pandemia, del Covid-19, que obligue a confinarnos de nuevo por orden de nuestro Gobierno. Nos hemos visto obligados a permanecer en nuestras casas, evitando en lo posible salir a la calle, exceptuando compras necesarias, sacar al perro y poco más.

Pero no quiero hablar de la pandemia, sino de cómo afrontar este confinamiento que para la mayoría ha pillado de sorpresa. Lo que no suelen pensar es que hay muchas personas que viven confinadas en sus casas o residencias de mayores, debido a enfermedades o discapacidad, lo que les obliga a quedarse entre las cuatro paredes y mirar a las ventanas o al techo.

Caminamos por la vida sin pensar en que puede llegar un accidente, una enfermedad o la parte oscura de la vejez que nos obligue, a nuestro pesar, a perder la movilidad funcional, la vista, el oído, nuestras funciones orgánicas y, quizás la más dramática de todos, perder nuestra conciencia, lo que hace que estemos no solo confinados con el exterior, sino con nuestro interior, que no pensemos, no sintamos, no soñemos, en resumen, que no vivamos de una forma normalizada, socialmente hablando.

Os pido que pensemos en todas esas personas que no tienen la misma suerte que nosotros de vivir plenamente nuestra vida, y aceptemos este confinamiento con la alegría de estar juntos, unidos a nuestros seres queridos, sea físicamente o de una manera virtual, que en estos momentos nos sacan de nuestro aislamiento afortunadamente.

Yo he estado en ambas situaciones a lo largo de mi vida, dado que tengo una enfermedad neuromuscular genética, hereditaria, que va destrozándome los músculos y otros órganos, y por ello he estado confinado en el hospital y en casa, durante varios meses.

En la actualidad salgo, pero realmente de una forma limitada, y pese a ello no pierdo el ánimo en general, aunque a veces muestro los mismos sentimientos de dolor que otras personas con limitaciones funcionales. Lo que hasta ahora descarto es el sufrimiento, eso no forma parte de mi cartera de emociones, pues no sirve para nada, no lucho, solo vivo.

En estos momentos esa enfermedad me sirve para afrontar con valentía este confinamiento, pues ya estoy de una manera o de otra adiestrado y acostumbrado. Así que vosotros también, tomadlo como un ejercicio de adiestramiento y quedaros en casa, protegiéndoos a vosotros y a los demás. Ánimo y adelante. Nos veremos pronto y honraremos a los que han caído en estas tristes circunstancias.

* Juan Cristóbal Corral Báez es médico y vive en Málaga.

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