El campo de la salud se abre a la creatividad evangélica

(Ref diocesismalaga.es)

El consiliario de Pastoral de la Salud y también capellán del Hospital Marítimo de Málaga, Carlos Acosta, afirma que, desde que llegó la pandemia, «hemos ido sobrellevando la situación a la que nos enfrentamos con dignidad y esperanza». Y añade que la Pastoral de la Salud «ha tenido que adaptarse a esta nueva normalidad, poniendo toda la capacidad creativa en juego, mediante reuniones por vía telemática, visitas a los enfermos, videollamadas y, en definitiva, acompañar y animar a personas que viven momentos difíciles en soledad. Pero soy de los que cree que cuando las circunstancias son problemáticas, hay que buscar soluciones eficaces abriendo nuestras “entendederas” para buscar nuevos caminos para hacernos presentes en el campo de la salud». Los capellanes, dependiendo de las posibilidades, «nos acercamos a las personas que están hospitalizadas y expresamos cercanía a todo el personal sanitario», añade Acosta.

Una de las personas que se siente muy acompañada gracias a los capellanes que hay en cada hospital es Mariví, enfermera del Servicio de Farmacia en el Hospital Universitario Virgen de la Victoria, que explica que «me siento privilegiada al estar la capilla abierta las 24 horas y tener cada día un ratito para compartir con los capellanes. Siento que la capilla es una pequeña luz que ilumina todo el gran hospital». En el mismo centro trabaja la intensivista, Pilar Martínez, que también es catequista de la parroquia de Santa Inés y afirma que «la esperanza nunca la podemos perder, ni el optimismo ni la alegría. La persona tiene un potencial infinito; muestra de ello son mis compañeros que veían cómo pacientes con las mismas características que ellos morían en la UCI, y eso no fue motivo para no dar un paso adelante y tratarlos a pesar del riesgo de contagio. Esta situación pasará y no sé si se nos olvidarán las horas infinitas de guardias de 24 horas, los pronos, las despedidas de los familiares por teléfono antes de intubarlos, las informaciones telefónicas… pero vamos a salir más fuertes, más unidos y más humanos». En el mismo sentido, la enfermera de Enfermedades Infecciosas, Belén Navarrete, afirma que «la fe para mí lo ha sido todo. Sin ella no hubiese podido resistir a tanto sufrimiento en tan poco tiempo. Han sido meses durísimos».

Y asegura que, todo lo que está ocurriendo «nos ayudará a ser mejores». En consonancia con el lema de la jornada de la Conferencia Episcopal de este año “Cuidémonos mutuamente”, la enfermera de Urgencias, Carmen Mérida, afirma que, «no queremos aplausos, necesitamos responsabilidad por parte de todos los ciudadanos». Con esa misma petición concluye el papa Francisco su mensaje para este día al decir: «Que Ella, desde la Gruta de Lourdes y desde los innumerables santuarios que se le han dedicado en todo el mundo, sostenga nuestra fe y nuestra esperanza, y nos ayude a cuidarnos unos a otros con amor fraterno».

Los testimonios completos recogidos en este reportaje están disponibles en la página web diocesismalaga.es/salud.

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