El Parlamento portugués aprueba la eutanasia: médicos católicos piden al presidente no firmar la ley

(Ref religionenlibertad.com) Una y otra vez durante los últimos años la eutanasia se ha planteado como tema en el parlamento portugués. En 2018 la bloqueó por cinco votos una decisión de los diputados del Partido Comunista Portugués, quienes denunciaban -con razón- que dañaba a los más pobres y dificultaba los cuidados paliativos. Ahora el Partido Comunista ha cambiado de opinión y ha votado a favor de la eutanasia, en parte porque esta norma -al contrario que la española- obligaría a que se aplicara sólo en el Sistema Nacional de Salud, y no en negocios privados. En total votaron a favor 136 diputados, en contra 78 (incluyendo 9 socialistas contrarios a esta práctica) y hubo 4 abstenciones. Al contrario que en España, donde los partidos obligaban a sus diputados a votar en bloque según la consigna de la directiva, en Portugal el Partido Socialista y el Partido Social Demócrata (de centro-derecha, el mayor en la oposición) dieron libertad de voto a sus diputados. En las filas del PSD fueron 56 los diputados que rechazaron la medida, 2 se abstuvieron y 14 la apoyaron. Si el presidente recientemente reelegido, Marcelo Rebelo de Sousa, firma esta medida, Portugal será el séptimo país del mundo en legalizar esta práctica prohibida por el Juramento Hipocrática y la Asociación Médica Mundial por ser contraria a la ética médica.

Los médicos católicos piden al presidente que no firme

El presidente podría decidir no firmarla y así se lo pide la Asociación de Médicos Católicos Portugueses. Los médicos católicos piden al presidente «que escuche a los portugueses y evite que uno de los primeros actos de su segundo mandato sea la aprobación de una ley que convierte a Portugal en miembro de un grupo indigno y minoritario de siete países que aprobaron la eutanasia». Los médicos católicos recuerdan que el Parlamento «especialmente desde 2015, no ha querido escuchar el fuerte clamor de protesta de la sociedad civil, el Consejo Nacional de Ética para las Ciencias de la Vida y otras asociaciones de bioética, las declaraciones conjuntas de conferencias religiosas y las condenas unánimes por parte de la Asociación Médica y otras asociaciones de profesionales de la salud. Finalmente, rechazaron la petición de casi 100.000 ciudadanos que solicitaron un referéndum sobre este asunto». La votación se hizo en un contexto tenso, y muchos han recordado que Portugal es un país envejecido que precisamente sufre el azote del coronavirus, con ya 11.600 víctimas mortales y 685.000 infectados, unos 170.000 en la última quincena. En este contexto de muerte desbocada y ancianos en peligro, los defensores de la vida ven la legalización de matar enfermos con eutanasia como un refuerzo macabro de la cultura de la muerte.

La aplicará sólo el Sistema Nacional de Salud

La iniciativa se ha debatido en diferentes Comisiones del Parlamento luso desde hace un año tras las cinco propuestas, todas muy similares y presentadas por el PS, el Bloque de Izquierda (BE), el partido animalista PAN, el grupo ecologista PEV, e Iniciativa Liberal. La norma establece que el solicitante de eutanasia debe ser mayor de edad, sin problemas mentales y declarar que su sufrimiento es «duradero e insoportable». Ha de tener una enfermedad o lesión incurable, la decisión final será evaluada por un comité de expertos y solo podrá practicarse en el Sistema Nacional de Salud (SNS). Aunque eso parece indicar que se eliminaría a los enfermos solicitantes en hospitales, parece que nada impide que los eutanasiadores de este sistema vayan a dar la dosis mortal a las casas de los enfermos, lejos de molestos enfermeros o sanitarios provida u objetores, y rodeados de parientes que, precisamente, pueden ser los más interesados en adelantar la muerte del solicitante. Telmo Correia, diputado de CDS-PP, aseguró, parafraseando al papa Francisco, que supone «una derrota para todos», ya que «la respuesta no es abandonar a los que sufren». Esta ley «es un error porque permite matar vidas que podían ser salvadas. Es una indignidad y va en contra de la Constitución de la República Portuguesa», concluyó Correia. La reacción de la iglesia católica no se ha hecho esperar. Los obispos de Portugal expresaron su «tristeza e indignación» ante la despenalización de la eutanasia «en el momento de mayor gravedad de una pandemia mortífera, donde todos nos empeñamos en salvar el mayor número de vidas». «No podemos aceptar que la muerte provocada sea la respuesta a la enfermedad y al sufrimiento», recoge un comunicado.

Protesta de los Médicos Católicos Portugueses

La Asociación de Médicos Católicos Portugueses protesta diciendo: «Nos asombra la obstinación de los diputados por consagrar leyes que permitan provocar la muerte de los más frágiles, enfermos y sufrientes a instancias de un país en el que, lamentablemente, la mayoría todavía no tiene acceso a cuidados paliativos. Somos médicos y nada nos mueve más que cuidar a los que sufren. Con esta ley, el Estado ofrece solo una opción a la mayoría de los pacientes en sufrimiento extremo: la muerte a petición». Después de alabar a los médicos que luchan por la vida «en las condiciones límite que ha creado esta pandemia», los médicos católicos añaden: «los médicos no son agentes de la muerte y, en nuestra opinión, la eutanasia no es un acto médico. Este no es el momento de legislar sobre la muerte. Es hora de luchar por la vida y crear las condiciones para tratar a los enfermos».

Provida pide al presidente plantear la inconstitucionalidad de la norma

La Federación Portuguesa por la Vida (FPV) declaró que apelará al presidente de la República para que envíe al Tribunal Constitucional la norma ya que, según el secretario de la federación provida, José Maria Seabra Duque, «viola flagrantemente la Constitución», que declara en su artículo 24 que «la vida humana es inviolable». Según Seabra, la Constitución no permite a los diputados legislar para que «el Estado mate» ni ninguna mayoría parlamentaria pueda determinar que es «lícito que el Estado mate a una persona», aunque ella lo pida. «Esperamos que el Presidente de la República, defensor de la vida y buen constitucionalista, envíe esta ley al Tribunal Constitucional», añade. Seabra denuncia los conceptos para la eutanasia, que son conceptos muy amplios, como “sufrimiento intolerable” o “lesión permanente”. Si el Constitucional admitiera esta ley, significaría que “cualquier mayoría parlamentaria pueda decidir los criterios en los que no vale la vida humana”. Es decir, la vida sería sólo inviolable cuando los legisladores lo dijeran. Seabra denuncia el daño que hace esta ley en un país donde, dijo, un tercio de las personas mayores son objeto de violencia y viven abandonados. «La eutanasia es algo para los pobres, porque los ricos pueden pagar los mejores servicios de salud«, agregó.

«Tristeza e indignación» de los obispos

En un comunicado escrito y también en un vídeo, «los obispos portugueses expresan su tristeza e indignación por la aprobación parlamentaria de la ley que autoriza la eutanasia y el suicidio asistido. A esta tristeza e indignación se suma el hecho de que se legaliza una forma de muerte provocada en el momento de mayor agravación de una pandemia mortal, en la que todos queremos esforzarnos por salvar la mayor cantidad de vidas, aceptando restricciones a la libertad y sacrificios económicos sin igual». Los obispos recuerdan que esta ley podría ser considerada inconstitucional, «ya que atenta contra el principio de inviolabilidad de la vida humana consagrado en nuestra Ley fundamental». «No podemos aceptar que la muerte causada sea una respuesta a la enfermedad y al sufrimiento. Aceptar que lo es es dejar de luchar y aliviar el sufrimiento y transmitir la idea equivocada de que la vida marcada por la enfermedad y el sufrimiento deja de merecer protección y se convierte en una carga para uno mismo, para los que lo rodean, para los servicios de salud», denuncian los obispos. «La respuesta a la enfermedad y el sufrimiento debería ser, más bien, la protección de la vida, especialmente cuando es más frágil por todos los medios y, a saber, mediante el acceso a los cuidados paliativos, de los que la mayoría de la población portuguesa sigue estando privada», señala la nota, En conclusión, la nota de los obispos anuncia que «ahora, más que nunca, reforzamos nuestro propósito de acompañar con cariño y amor a todos los enfermos, en todas las etapas de su vida terrena y, especialmente, en su etapa final».

Cosas gratis que puedes hacer frente a la eutanasia:

– En España, súmate online a la Petición #MasPaliativos #StopEutanasia de la Plataforma Los 7000 – Difunde los testimonios y vídeos de www.vividores.org – Reenvía los artículos de ReL con argumentos contra la eutanasia – Difunde los vídeos de www.morirenpaz.org

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