Enrique Ruiz Escudero: «El gran hospital de Madrid va a estar en los domicilios de los madrileños»

(Ref abc.es)

Para el consejero de Sanidad, «todo paciente que está en lista de espera, tenemos que conseguir sacarlo de ahí; ese es nuestro objetivo». Enrique Ruiz Escudero (Madrid, 1967) adelanta que «en breve tendremos noticias sobre la receta deportiva», la prescripción de actividad física para determinadas dolencias.

—Llevamos semanas conociendo noticias muy interesantes en la Sanidad madrileña, como los primeros resultados de los medicamentos CAR-T. ¿Caben en nuestros presupuestos?

—Con las terapias avanzadas, como la CAR-T, que combina terapia celular con terapia génica, se demuestra que Madrid es una región puntera a nivel mundial. Esta estrategia de terapias avanzadas establece un proceso: seleccionar al paciente, elaborar la medicación a partir de sus propias células tratadas con ingeniería genética, y luego ver la respuesta al tratamiento. Hemos tratado a 41 pacientes, 6 de ellos con remisión total de la enfermedad, lo cual es un hito espectacular. Es un salto, es medicina personalizada para pacientes con los que han fracasado otras líneas de tratamiento. Y esto es el principio: vamos a tener otro medicamento para seccionados medulares, el NC1: se tiene capacidad para 30 pacientes, con un coste de unos 21.000 euros cada uno. Y va a salir otro medicamento para regeneración retiniana; otro para pacientes de Crohn con fístulas perianales…

—Son tratamientos carísimos. ¿Requerirá un incremento de presupuestos en Sanidad, en investigación, o en ambos?

—Es combinado. Hay dos tipos de investigación: la académica, como el caso del NC1, que es un medicamento tras casi 20 años de estudio del servicio de Neurocirugía del hospital de Majadahonda-Puerta de Hierro y de la Fundación Puerta de Hierro, y lo fabrica el propio hospital. Y luego hay otro ,que es la investigación relacionada con la industria farmacéutica, como las terapias CAR-T: se trabaja en paralelo la parte comercial y la parte académica. La factura farmacéutica es como el 22 por ciento del presupuesto de Sanidad, y el 10 por ciento del presupuesto de toda la Comunidad. Todo ello se traduce en mayor longevidad, tiene traducción en un aumento de la esperanza de vida.

—Se repiten las quejas por la carga de trabajo en atención primaria. ¿Es consciente?

—Ahí, al ser el primer escalón asistencial, aunque hemos hecho un incremento importante en plazas de profesionales y en inversión en infraestructuras … Tenemos un comité que se reúne y valora cuáles son las causas de esas quejas. Hay varios niveles de actuación: con los médicos, empezamos a ver lo que en otras comunidades ya es realidad, la escasez de profesionales. Ya comenzamos a tener plazas de difícil cobertura, y también en las suplencias en determinadas épocas del año. Del déficit de profesionales nos hemos quejado reiteradamente en el consejo interterritorial. Otro punto es el nivel organizativo que tienen los propios centros de salud: entendemos que hay que darles cierto grado de libertad para que organicen su agenda y su carga de trabajo. Y también hay que valorar el sistema de remuneración de los profesionales: si hay escasez, hay que buscar fórmulas. Y lo mismo en enfermería.

—Hubo una prueba piloto para que los centros de salud dieran citas solo hasta las 18.30. ¿Se mantendrá?

—Hicimos un pilotaje para valorar esos turnos; viendo cuándo acudían los pacientes a los centros de salud, casi el 85 por ciento lo hacían entre las 8 de la mañana y las 6.30 de la tarde. Lo que hicimos fue adaptar los turnos a esa necesidad sin que ese 15 por ciento que iba fuera de ese horario se viera resentido en su atención. Se puso en marcha en 14 centros. Es una propuesta que venía a petición de los médicos, y los resultados han sido buenos. La satisfacción de la gente no se ha visto resentida y los profesionales estaban contentos. Seguiremos valorando fórmulas.

—¿Pero ésta la van a aplicar?

—Se hizo un balance de la situación y no se ha avanzado más. Estamos valorando qué otras medidas se podían tomar. Pero los resultados fueron buenos.

—Tampoco hay suficientes pediatras.

—La escasez de pediatras es una realidad, no sólo en Madrid sino a nivel nacional. Madrid es la única comunidad que tiene pediatría por las tardes, pero eso no quita para que queramos darle siempre la máxima cobertura. Ahí hay varios puntos a valorar: la concepción de la especialidad de pediatría es una concepción estrictamente hospitalaria, con un nivel de complejidad y de resolución distinto de la atención primaria. Y tenemos profesionales, que formamos con un espíritu estrictamente hospitalario, que los queremos pasar a atención primaria. En segundo lugar, creo que nosotros debemos establecer decisiones que permitan, para determinados procesos, ver cómo organizamos la cobertura de todas esas plazas. Y es muy importante el rol del niño sano: cuando tiene una patología, tiene que verlo el pediatra; pero la formación del médico de familia es para todos, desde que se nace hasta la edad geriátrica. Se trabaja en un Plan Estratégico Global de Atención Primaria, para que los profesionales estén contentos dentro de su ámbito de trabajo.

—En una semana, se ha caído la escayola de una cocina del Hospital Gregorio Marañón y la de un laboratorio en el Hospital Ramón y Cajal.

—Tenemos casi 3,2 millones de metros cuadrados de superficie entre hospitales y centros de salud; son hechos que hay que lamentar. En estos dos casos, fueron por roturas de un equipo de aire acondicionado y se acumuló agua, y en el otro fue un anclaje y también daños por acumulación de humedad. No hubo daños personales. Se revisa continuamente, pero con esa cantidad de millones de metros cuadrados… Se hizo un cambio de muchísimos techos para evitar que esto pase.

—¿Tenemos un problema en las listas de espera de pruebas diagnósticas?

—La lista de espera se mide a tres niveles: quirúrgica, diagnóstica y de consulta con especialistas. La Comunidad de Madrid, desde que en 2015 pasó al sistema de contaje del resto de comunidades, en la lista diagnóstica está más baja, pero en segunda posición. Tenemos que mejorarlo permanentemente. Sacamos la máxima rentabilidad a todos los hospitales que tenemos de gestión pública directa: incluso están funcionando fines de semana, a todas horas. Y luego, tratar de buscar, para determinadas pruebas, que no sólo se pueda hacer en el hospital donde le están tratando: si conseguimos que el paciente vaya a otro hospital, ahí mejoraríamos. Todo paciente que está en lista de espera, tenemos que conseguir sacarlo de ahí, ese es nuestro objetivo.

—¿Cuándo abre el Observatorio de adicciones, en el Gregorio Marañón?

—Se va a hacer en el Marañón, dependiente del instituto de Psiquiatría de este hospital, y se dedicará tanto a las adicciones con sustancia como sin ella. En las primeras, hay una parte de gestión desde hace muchos años en la Comunidad de Madrid. Y en la otra parte, en las adicciones sin sustancia, hay que actuar a dos niveles: investigación y asistencial, sobre todo en las adicciones a las nuevas tecnologías. En el observatorio estarán no sólo los medios sanitarios sino también la sociedad civil, educación, políticas sociales… Espero que en este trimestre ya empecemos a ponerlo en marcha.

—¿Y la receta deportiva, cuándo sabremos algo de ella?

—Sanidad trabaja en humanización y en atención primaria, principales prescriptores de actividad deportiva, y también con la consejería de Deportes. Buscamos darle traducción administrativa a esa prescripción deportiva; en breve tendremos buenas noticias. Cada vez está más demostrado que para recuperación tanto de pacientes oncológicos o de edad avanzada, o para niños con obesidad, que los madrileños se pongan en marcha de forma permanente, con una supervisión profesional y con una actividad adaptada a su edad y su potencia física, es importante.

—El deporte es salud.

—Sí.

—¿Y la contaminación mata?

—Bueno, ese es un tema que hablé personalmente con la presidenta. Lo que ella quiso decir es que no había una alarma de salud en cuanto a que la gente que respiraba iba a los hospitales y fallecía. Desde la Consejería de Sanidad, tenemos que estar muy atentos a las patologías respiratorias, ver dentro de nuestros hospitales y centros de salud si se produjese un repunte; todos sabemos que respirar aire contaminado no es bueno para nadie en ninguna situación. Pero todo el revuelo que se montó con esas declaraciones de la presidenta, creo que lo que dijo en ningún caso iba orientado a la dimensión que se le quiso dar.

—¿Qué opina el consejero de la regulación de la eutanasia? Una reciente encuesta del Colegio Oficial de Médicos de Madrid desvela que un 69,26 % de los médicos en la Comunidad de Madrid, apoyan su regulación.

—Creo que lo que tenemos que hacer es una buena estrategia de cuidados paliativos. Los equipos de paliativos de la Comunidad son interdisciplinares,cuando ya ha fracasado el tratamiento curativo y se sabe cuál va a ser el desenlace final, establecen un periodo donde buscan de manera insistente la satisfacción del paciente y de todo el entorno familiar. Uno de los elementos fundamentales es evitar el dolor. Cuando uno ofrece todo este equipo de grandes profesionales y va adaptando que la decisión sea del paciente y su entorno familiar, vemos que ese debate desaparece. Hay que seguir potenciando los cuidados paliativos que tiene la Sanidad de Madrid, que están operativos las 24 horas del día. Hay que estar con ellos al nivel asistencial al que esté el paciente: en una residencia, en un hospital, en un domicilio, en atención primaria, en un hospital de media instancia… debemos tener esa respuesta operativa.

—¿En telemedicina hay avances?

—Sí, se está impulsando en atención primaria, hospitales, pacientes institucionalizados… Hay experiencias como la hospitalización domiciliaria, donde estamos teniendo un crecimiento importantísimo. Hay unidades en el servicio de Urgencias del Hospital Infanta Leonor, la unidad de atención al paciente institucionalizado del Puerta de Hierro, la unidad de hospitalización domiciliaria que tiene el hospital del Niño Jesús, el hospital de Arganda… El gran hospital de la Comunidad de Madrid va a estar en los domicilios de los madrileños. Todo esto tiene un componente tecnológico muy importante, porque es el concepto de sanidad líquida, de llevar la asistencia sanitaria allá donde está el paciente. La nueva tecnología lo permite. Cuando hice el curso de experto universitario en Telemedicina, un equipo de telemedicina era de un coste altísimo, y ahora con un «smartwatch» puedes tener un registro cardiaco. Hay que establecer criterios homogéneos para todos los hospitales. Y con una dependencia funcional tanto de la atención primaria como de la atención hospitalaria, que creo que es un salto importante, y que forme parte de la práctica diaria. A nivel de infecciones, del confort que tienen, es importantísimo.

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