La alternativa al derecho a morir: sedación para mitigar el «sufrimiento existencial»

(Ref abc.es)

El Comité de Bioética no se limita a criticar la ley que se tramita en el Congreso de los Diputados. Ni a defender teóricamente la protección integral de la vida. También propone alternativas a la legalización de la eutanasia. Su propuesta es recurrir a la sedación paliativa en casos extremos de sufrimiento psicológico que no responden a ningún tratamiento, lo que se conoce como «sufrimiento existencial refractario».

La legislación ya reconoce el derecho a recibir sedación paliativa, cuando está médicamente indicada, aunque implique un acortamiento de la vida mediante la administración de fármacos que reducen la consciencia del paciente. Pero la sedación no se ha generalizado en enfermos cuyo padecimiento no es físico. Se beneficiarían esas personas a las que seguir viviendo les genera una angustia insoportable.Para ellas no hay analgésico que calme su padecimiento. Simplemente quieren morir aunque no estén presos por el dolor; su sufrimiento es psicológico y existencial.

Objeción de conciencia

La medicina es consciente de los límites que tiene para tratar a estas personas y para estos casos, los expertos del comité entre los que se encuentran seis médicos, cuatro juristas y dos científicos, ven como última opción una sedación paliativa. Podría ser temporal e intermitente, es decir «dormirles» durante periodos de tiempo de angustia para seguir intentando tratamientos de apoyo al despertar. Pero también se avala una sedación terminal cuyo resultado sea finalmente la muerte.

El CBE reclama un protocolo médico que estudie detenidamente cada caso y con criterios de indicación muy concretos. Recuerda que la sedación es un derecho de la persona enferma que no puede instaurarse «para aliviar la pena de los familiares o la carga laboral y la angustia de las personas que lo atienden».

El informe del Comité de Bioética también advierte de que cuando el médico seda al paciente que se encuentra sufriendo en fase terminal, es una buena práctica médica. Y, por tanto, «la objeción de conciencia no tendría cabida en estos casos».

Uno de los casos que se ponen como ejemplo de este sufrimiento existencial extremo y refractario es el de los pacientes con esclerosis lateral amiotrófica. Sin un pronóstico de muerte cercano, sin dolor o sin problemas respiratorios, puede darse el caso de que el enfermo tenga un sufrimiento vital «que le haga experimentar un grado de pena insoportable». Solo es un ejemplo de las muchas situaciones que podrían encajar bajo esta definición.

Por otro lado, el Comité plantea explorar como alternativa a la ley de la Eutanasia la opción británica. Reino Unido no ha despenalizado el suicidio asistido, aunque no hay «pena de banquillo» para quien ayuda a morir a un ser querido. Solo se condenaría la repetición del acto, es decir, la eutanasia institucionalizada.

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