Noelia ha muerto dentro de un marco jurídico, sanitario y cultural muy concreto

«¿Han practicado la eutanasia? Noelia Castillo, de 25 años, eso sí, en manera legal y técnicamente impecable, 601 días después de iniciar un procedimiento burocrático, dijo: «es que quiero irme ya en paz y dejar de sufrir y vivir y punto, yo me voy y vosotros os quedáis aquí con todo, con todo el dolor. Pero ya yo pienso y yo todo el dolor que he sufrido durante todos los años ha muerto. Noelia ha muerto dentro de un marco jurídico, sanitario y cultural muy concreto, y vamos a analizar ese marco por la parte legal, clínica y, sobre todo, filosófica.

Fuente: Linkedin.com Autor: Pilar Almagro Marcos

El marco legal. España ha desarrollado en los últimos años una arquitectura normativa muy precisa en torno a la muerte para que te quiten la vida. Primera posibilidad: la Ley Orgánica 3 del 2021, de 24 de marzo, de regulación de la eutanasia, que reconoce el derecho subjetivo a recibir la prestación de ayuda para morir en el Sistema Nacional de Salud. Segunda: para quitar la vida a un niño antes de nacer, la Ley Orgánica 2/2010, reformada por la Ley Orgánica 1/2023, que configura el aborto como un derecho de la mujer. Al año mueren así, sacándolos del vientre de sus madres, 100.000 no nacidos en España.
Aparece un patrón: regulación por el Estado para matar al no nacido al inicio, y regulación estatal para matar a quien lo solicite al final; el Estado regula, ejecuta, garantiza, protocoliza y financia públicamente la muerte. Sin embargo, se eliminó la pena de muerte a los condenados por delitos gravísimos desde 1995, pero los mismos que se manifiestan contra ella defienden el derecho al aborto y a la eutanasia: a los condenados no, pero a los no nacidos y a Noelia sí.
El plano clínico. No hay una ley estatal integral de cuidados paliativos que garantice un alivio del sufrimiento homogéneo, como sí existe para matar. El Estado garantiza el derecho a morir, pero no el derecho a no sufrir, lo que evitaría muchas muertes porque las personas lo que no quieren es sufrir, quieren dejar de sufrir. Existe evidencia médica de que el deseo de morir suele ser una respuesta al sufrimiento físico, depresión o percepción de ser una carga. Mientras en algunos lugares se accede a equipos pluridisciplinares de paliativos, en otros lo paliativo consiste solo en sedar al final. En el caso de Noelia, su petición fue porque no encontró alivio a su sufrimiento.
El plano filosófico.
  • Kant: Habla de la dignidad incondicionada; la persona tiene dignidad, no precio. Si el valor de la vida dependiera de condiciones contingentes como el sufrimiento, pasaría a tener precio y ser sustituible.
  • Viktor Frankl: Muestra que la vida prevalece incluso en condiciones extremas si tiene un sentido.
  • Hannah Arendt: Su concepto de natalidad define cada vida como la capacidad de un nuevo comienzo e irrupción de novedad.
  • Heidegger: Desmonta la idea de que la técnica es solo instrumental; es un modo de interpretar la realidad como recurso material disponible u optimizable. El propio ser humano entra en esa lógica como un sistema biológico gestionable o un problema técnico resoluble.

El Estado tecnocrático regula la muerte definiendo protocolos y asignando recursos. El problema es el cambio ontológico: la muerte deja de ser un acontecimiento humano para ser un proceso gestionado y una variable a optimizar. Noelia pasó a ser un caso gestionable donde su vida se evalúa, su sufrimiento se cuantifica y su muerte se programa. En su proceso intervinieron desde el sistema de protección de menores hasta múltiples tribunales (Contencioso de Barcelona, Superior de Justicia de Cataluña, Supremo, Constitucional y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos) y grupos pro-eutanasia.

El peligro es que, dentro de este marco tecnocrático estatista, dejemos de ver la vida como algo irreductible y perdamos el misterio de existir, reduciendo lo humano a algo técnicamente gestionable. San Juan Pablo II definió esto como la «cultura de la muerte»: una estructura social que valora la vida por su productividad y tecnifica la muerte bajo apariencia de libertad.
Conclusión. ¿Por qué una chica de 25 años prefiere morir? Cuando la eutanasia aparece como solución, señala el triunfo del Estado que, con su tecnificación y burocratización, te proporciona la muerte como si fuera un Dios. Esto va contra los cimientos de Occidente basados en la vida y la libertad. Noelia… lo siento mucho. ¿Qué piensas tú?»
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